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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Africanos en España, españolas en África



Las “madres” –Mª Carmen y yo- nos vamos de viaje a Kenya y, desde España, Sidia nos manda mails como este:
“Espero veros pronto os echo mucho de menos me gusta mucho estar con vosotras porque sois muy simpaticas y alegres y os precupeis mucho de nosotros yo me alegro mucho porque me haceis sentir muy feliz pero ojala dios os proteja como siempre bueno un abrazo a todos que lo pasais bien adios mis mamas”.

El otro día me llama Doumbia y dice que le ha hablado de mí a su madre. Ella dice que cuando pueda viajar su hijo, que vaya con él a Costa de Marfil y que me va a regalar una vaca. Entre risas le contesto a Doumbia: “¡Pero qué voy a hacer yo con una vaca!”, y él se ríe y me dice “Pues traerla a España o comerla allí”. Son geniales.

domingo, 31 de agosto de 2008

Leer sobre Afrika 5

La auténtica Mamá Afrika -según dice la nuestra, que no deja de ser auténtica-, en un reportaje de 'El País':




REPORTAJE: HÉROES AFRICANOS
MAMA LUCY, MADRE ÁFRICA
Kibera es un suburbio de Nairobi. Escenario en enero de sangrientos enfrentamientos, sería un lugar aún peor sin esta mujer bajita y enérgica. Su vida es ayudar a los niños

JOHN CARLIN, El País, 20/08/2008

En las paredes de un tranquilo refugio que dirige Mama Lucy para niños abandonados en Kibera, una inmensa barriada a las afueras de Nairobi, hay colgados unos dibujos que representan escenas extremas de violencia de masas. En el centro, un hombre a cuatro patas al que golpean otros con palos; a la derecha, un hombre arrodillado y rogando por su vida un momento antes de que le apuñalen; escondido en la esquina inferior izquierda, un hombre que huye corriendo de una horda con machetes; por todas partes, edificios en llamas. Hay letreros que dicen: "¡Quemadle!", "¿Es un ser humano?" y "¡Matadle, es un kikuyu!".

El autor es un chico delgado y callado de 15 años, llamado Denver, cuyos padres murieron de sida y que es seropositivo. Sus cuadros, una versión infantil de Goya y El Bosco, son su visión de la violencia étnica que estalló en Kibera el pasado mes de enero, después de lo que muchos consideraron una victoria electoral fraudulenta del partido de la tribu dominante en Kenia, los kikuyu. Cuando empezaron a manifestarse, los temores a que el país se encaminase hacia un baño de sangre como el de Ruanda, el antiguo secretario general de la ONU, Kofi Annan, intervino e hizo de mediador en una paz que aún es precaria.

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martes, 12 de febrero de 2008

Leer sobre Afrika 1

Abro esta sección para recomendar lecturas sobre el continente negro. El otro día me impresionó este reportaje de El País Semanal sobre el gueto keniata de Kibera:

Kibera: República de la miseria

ÁLVARO DE CÓZAR 27/01/2008

Entramos en el mayor gueto de África. En sus chabolas viven un millón de personas a las que da la espalda el Gobierno de Kenia. Las sospechas de pucherazo en aquel país han desatado una ola de violencia étnica. Éste es uno de sus epicentros.

Cuentan los habitantes de Kibera que, en una visita a Nairobi, la reina Isabel II de Inglaterra pasó con el coche muy cerca del poblado. Sorprendida por la enorme extensión de chabolas y la suciedad que se acumulaba en sus costados, la reina preguntó a su acompañante, el entonces presidente de Kenia, Daniel Arap Moi, quién podía vivir en semejante estercolero. “Los cerdos, majestad. Aquí viven mis cerdos”. La anécdota no parece muy cierta, pero hay quienes la relatan con todos los detalles, como si hubieran estado en el asiento de atrás, entre la reina y el mandatario. Benat Oduor se enfada con su amigo Mohamed porque éste es uno de ésos. “Te encanta contar historias falsas”, le dice. “¿Cómo va a ser eso cierto?”. “Es verdad. A mí me lo contó mi madre. Ella los vio pasar de lejos”.

Benat y Mohamed se conocen de toda la vida. Jamás han salido del poblado de chabolas más grande de África, con una población estimada de un millón de personas. Sus incursiones en el resto del país se limitan a cortos recorridos por la moderna Nairobi a bordo de unas pequeñas furgonetas, especie de minibús, en las que trabajan como improvisados revisores recogiendo a la gente que se desplaza al centro de la ciudad. A eso y a cualquier cosa que surja dedican su tiempo. Pero estos días, el negocio de los matatu (así se llama en suajili esta forma de transporte público) anda de capa caída. El conflicto que vive Kenia desde hace tres semanas ha disparado una crisis económica que les ha dejado fuera del mercado laboral, así que Benat, de 28 años, y Mohamed, de 23, acceden a servir de espontáneos guías por el gueto. “Vamos, vamos. No tenemos nada que hacer”, dice Mohamed.

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