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miércoles, 26 de mayo de 2010

¡Feliz Día de África!

Hoy es el Día de África. Nos hubiera encantado celebrarlo con una nueva historia, pero hay tanto que hacer que el tiempo para contar está muy contado.

Nuestros africanos pasan por buenos momentos. Estamos en pleno período de plantación en nuestras Huertas Solidarias, de las que pronto os podremos contar más: cebollas, patatas, lechugas, tomates... Es tiempo de sembrar para después poder recoger.



Feliz día. Feliz prosperidad. Feliz.

martes, 9 de febrero de 2010

Bola de nieve



Así ha sido, como una bola de nieve que crece al rodar. Empezó con las visitas y los regalillos de ropa, relojes, libros, maletas, todo lo que nos daban porque todo le viene bien al que no tiene nada.

Luego fueron saliendo del albergue y necesitando más cosas, un sitio donde vivir, trabajo, dinero para el alquiler, comida, cosas para la cocina, ropa de cama, etc. Antes de que salieran, ya estaba yo pensando en cómo conseguirían dinero para empezar su vida fuera. Con este aumento de sus necesidades, nuestro compromiso también fue aumentando. Y nunca estuve sola. Es la mayor prueba de amor de los que me rodean.

Han cerrado el albergue de inmigrantes. Lo siento por los trabajadores, pero me alegro por los africanos, ya no tendrán que subir de noche, sin luces, con lluvia y con frío. Espero que estén en sitios mejores.

Los jóvenes que han hecho grande esta bola de nieve, han querido aliviarme del peso y entre todos hemos formado una asociación: Castro Somos Todos. Os iré contando los proyectos, y el estado de estos doce chicos que viven en Castro y de los cinco que a veces nos visitan y de otros tres que viven lejos.

www.castrosomostodos.tk

martes, 3 de noviembre de 2009

Cuentos de África



Una vez más, Bass cautivó a niños y mayores. Fue un domingo a Mioño, donde celebraban una fiesta africana, y Bass leyó un cuento y tocó el djembé. Le acompañó su amigo Jose, y los dos con la música llenaron el espacio con ese ritmo maravilloso que saben sacarle a los tambores. Las mujeres de Mioño habían hecho una choza, una jirafa y un avestruz como decoración y expusieron comidas africanas. Bass leyó un cuento sobre el Rey Leopardo, y gracias a su porte y a su exótico acento, creo que fue inmejorable como narrador. Aunque yo no podría repetir ese cuento, disfruté mucho oyéndolo. Gracias Isabel por contar con él.

lunes, 5 de octubre de 2009

Momentos del encuentro 2

Danzas del mundo:


Carpa central:


Tetería:


Telar africano:


Stand de Rumanía:


Otras carpas de países:






Tango:


Espectáculo final:

jueves, 1 de octubre de 2009

Momentos del encuentro 1


Os dejo con algunas fotografías de las actividades que se desarrollaron en el III Encuentro Intercultural de Castro Urdiales. Enhorabuena a todos los que participaron, estuvo muy bien. Y el año que viene, más y mejor. En próximas entradas pondré más imágenes.

Timbalada:


Taller de percusión:


Danza del vientre:


Concierto de música africana:


Nuestro stand de África:

viernes, 25 de septiembre de 2009

Encuentros

Este fin de semana, ya lo sabéis, nos encontraremos en Castro Urdiales, en La Barrera.

El viernes montaremos las carpas y habrá timbalada, danza del vientre, el concierto de música africana (con nuestros artistas estrella Bass, Richard y Aziz, entre otros) y sesión de cortos de Caóstica.

El sábado habrá marionetas, bailes populares rumanos, capoeira y los conciertos de Tenebra y Rapero N-ko.
Y el domingo, talleres infantiles de manualidades y bailes colombianos, danzas del mundo, tango y un fin de fiesta con espectáculo de fuegos. ¿Quién da más?

En nuestro stand de África habrá té árabe, la oficina donde Mendi hace el nombre en árabe por 1 eurillo, se podrán comprar artesanías africanas, librillos de 'Lo mejor de Historias de Afrika' y marcapáginas africanos, y tendremos una pequeña exposición sobre el continente negro.

Otro encuentro se produce en Internet, donde, ya que nos animan, nos presentamos a los Premios Bitácoras, por si alguien nos quiere votar.

martes, 22 de septiembre de 2009

Aprendizajes



Siempre se aprende algo escuchando experiencias. Se aprende de lo malo y también de lo bueno. Ayer, en la primera cita del III Encuentro Intercultural de Castro Urdiales, todos aprendimos algo con las historias de Bass, Richard y Aziz, tres africanos a quienes les faltan palabras para transmitir tantos sentimientos como han vivido en sus viajes de inmigrantes. Y lo que les queda de vivir... y nosotros con ellos. Aziz recordó su promesa de volver a su país en cinco años. Y yo pensé: "Ojalá lo consigas... aunque te echaremos de menos".

También aprendimos mucho de Merche, que desarrolla una labor encomiable en Senegal. Proyectos educativos como los suyos son los únicos capaces de romper los círculos viciosos de África, y bien lo saben los chicos que están aquí porque nadie les derribó la quimera.

Nos seguimos encontrando. Es necesario.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Entre culturas

Un año más, e irán tres, nos encontraremos para compartir inquietudes y mezclar culturas, músicas, comidas y bebidas, tradiciones... buenos ratos.



Creo que el III Encuentro Intercultural de Castro Urdiales es el más participativo de los que se han hecho y, sólo por eso, ya es mucho mejor. No olvidéis la cita: del 21 al 27 de septiembre hay diversas actividades, para niños y mayores. Durante el fin de semana allí estaremos con un stand sobre África. ¡Nos vemos!

viernes, 7 de noviembre de 2008

De visita 1



Una mañana de jueves me fui con Sidia, Aziz y Ahmed a una residencia de Portugalete para acercar a los abuelos a esa realidad de la inmigración y los cayucos que ven en la televisión. Otro motivo, según los trabajadores, era hacerles pasar una mañana diferente, romper la rutina.

Los responsables de Aspaldiko nos recibieron con muchísimo cariño, el mismo cariño que vi que sienten por los abuelos. Una periodista hizo preguntas a los africanos para presentarlos y dirigir la mesa. Y allí nos sentamos frente a unas cien personas que escucharon los motivos, el viaje y las expectativas de un chico de Gambia y dos de Costa de Marfil. La guerra y las penurias que los viejitos sufrieron en su juventud son similares a lo que han vivido los jóvenes africanos y que les han impulsado a huir y venir a Europa.

Me emocioné dos veces. Cuando uno de mis chicos dijo que su prioridad era encontrar a su mujer y a su hija, y cuando Goyo, un adorable baracaldés, dijo que tenían todo el derecho a intentar mejorar su vida y que eran negros pero iguales a nosotros. Recibió una ovación.

Sidia, Aziz y Ahmed recibieron unas cestas de regalo y los besos de un montón de viejitos. Yo, una novela, besos y una gran satisfacción. ¡Gracias a todos!

viernes, 31 de octubre de 2008

Peligros de la ciudad



Una historia de hace un tiempo...

Rosa me llama y me dice que va a acompañar a unos africanos a Bilbao. Ha venido un santón de Senegal a visitarlos y quieren acompañarle para que siga su viaje por Francia y Alemania. Me ofrezco a ir con ellos. Tengo curiosidad por conocer a ese hombre al que respetan tanto. A la hora prevista aparecen dos de nuestros chicos con una maleta y un señor mayor con el pelo entrecano, gafas de sol, blusón blanco hasta media pierna, collares, y zapatos y calcetines negros. Se le nota el rango, tiene porte y dignidad. Le advierto que lleva suelto el cordón de un zapato, se inclina para atarlo, pero uno de los africanos se agacha rápido y solícito para ayudarle.

Nuestros dos amigos y el santón viajan en la parte de atrás y nosotras delante, intercambiando miradas de asombro y complicidad.

El venerado señor no va a la estación de autobuses, como creíamos, sino que va a dormir con unos amigos que tienen una tienda. Llegamos a la calle en cuestión y nos despedimos del santón. Los chicos le acompañan y le llevan la maleta. Les advertimos que no tarden mucho porque es un sitio donde nos sentimos incómodas. Rosa y yo nos encerramos en el coche. Hay movida, bueno, sabemos por el periódico que en esta zona casi siempre la hay.
Vemos por el retrovisor que tres policías vienen por la acera. Patrullan de tres en tres, como en el Bronx. En una rueda del coche aparcado delante del nuestro, un chico deja algo y se sienta en una ventana. Los policías nos miran. ¿Pensarán que hemos venido a por droga o a buscar sexo? Cuando se alejan, el chico recupera lo que ha dejado y se va. Viene una ambulancia. Están la policía municipal y la ertzaintza. Un chico en silla de ruedas se para, busca y rebusca algo, parece que no lo encuentra... y de repente... ¡se levanta y ni siquiera cojea! Se vuelve a sentar y se marcha empujando las ruedas.

Rosa y yo alucinamos. Llamamos a nuestros africanos, tardan demasiado, y queremos irnos cuanto antes de allí. Aprovechamos el viaje para que uno de ellos compre bolsos en los almacenes de los chinos y volvemos a Castro. Bendito Castro.
Pienso que los africanos que viven aquí están bien. En las ciudades no les queda más remedio que vivir en los barrios pobres, donde se juntan las miserias y los peligros. Agradezco más que nunca la calidez del trato humano. Que Aitor cruce la calle para saludarlos, que Jose les lleve a pescar, que Alassana vaya a saludar a Elena y a Kertxo y diga "yo muy feliz ahora", que tengan amigos, que estén integrados. Estoy encantada porque vivimos aquí.

martes, 7 de octubre de 2008

Nuestro pequeño rincón africano



Mi pequeña experiencia del II Encuentro Intercultural de Castro Urdiales fue conocer a más chicos africanos y ver a gente de todo tipo acercarse con curiosidad, queriendo aprender, queriendo conocer.
La primera visita a nuestro stand fue la de una chica de Castro que estaba con una niña -creo que era su sobrina-, una pequeña preciosidad de rizos rebeldes, sangre cubano-africana y vida española. Buen ejemplo de la mezcla cultural que pretende el Encuentro.



Los chicos hicieron té y el nombre en árabe, bailaron, rieron e incluso vendieron bolsos de imitación cerca del stand. Otra chica, de la que no recuerdo el nombre, hizo tatuajes.

Un año más, fue una experiencia interesante. Quizás no muy productiva, ya que los chicos apenas logran ganar un dinerillo, pero gratificante en todo caso.

martes, 23 de septiembre de 2008

No paramos



Mamá Afrika no está escribiendo estos días nuevas historias de Afrika, aunque haberlas haylas... Pero es que estamos totalmente centradas en los últimos preparativos del stand de África para el II Encuentro Intercultural de Castro Urdiales. En nuestro rinconcito habrá música, calor y color. Podréis probar el té árabe preparado por africanos de pura cepa, tener como recuerdo vuestro nombre en árabe y conocer algo más a los inmigrantes del continente negro que viven entre nosotros.

Volveremos para contar cómo va todo. ¡Hasta muy pronto!

viernes, 12 de septiembre de 2008

¿Nos encontramos?



Ya está cerrado y disponible a través de la web del Ayuntamiento el programa del II Encuentro Intercultural de Castro Urdiales. Estamos preparando un stand de África de lujo. Yo me encargo de las manualidades y Mamá Afrika de las relaciones públicas, jejeje Y los chicos y demás familia, pues allí estarán todos para pasarlo lo mejor posible. Habrá música y animación de todo tipo. Pasamos lista, así que ya sabéis.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Historias más cercanas



¿Quieres conocer por ti mismo las historias de África que aquí lees? ¿Saber algo más sobre la cultura de los africanos y de otros inmigrantes que viven en nuestro país?

Pues este mes tienes una cita en Castro Urdiales con el II Encuentro Intercultural de la ciudad, organizado por el Ayuntamiento en colaboración con varias ONGs, asociaciones y gente implicada, sean inmigrantes o no. Mamá Afrika, yo misma y muchos de los chicos cuyas historias aquí contamos estaremos en la carpa de África, con información, actividades y, sobre todo, muy buen rollo. ¡No os lo podéis perder!

El Encuentro será del 24 al 28 de septiembre, aunque la exposición de carpas estará sólo el fin de semana (entre el viernes por la tarde y el domingo). Aunque aún no tengo el programa concreto en mis manos, os adelanto que habrá música, divulgación, debate, arte, gastronomía, regalos... y culturas en contacto. En próximos posts daremos más detalles, pero no dejéis de apuntaros la cita en la agenda. ¡Nos vemos en La Barrera!

lunes, 9 de junio de 2008

Minihistorias de Afrika: palabras nuevas


Árbol del mango.

Una despedida de película de uno de mis “hijos”:

“Te mando una furgoneta llena de besos y de flores del paraíso, sólo para ti, pero después si quieres lo repartes por todo Castro”.

jueves, 29 de mayo de 2008

Amigos



Alassana le retuerce el pelo a Nerea y dice que le está haciendo una rasta. Nerea se ríe y Alassana aún más. Sidia y él han ido a ver cómo pescan Jose y su hermano. También han ido un par de veces a ver jugar a Jose al fútbol en el torneo de San Juan. Les encanta ese deporte. Hace un par de meses, mi novio Iker le regaló a Alassana una camiseta de cuando jugaba él y a Sidia una gorra del Athletic. Sidia se enfadó mucho porque decía que nos habíamos gastado dinero en él. ¿Se puede ser más considerado y agradecido?
Por cierto, ambos buscan trabajo, todavía. Espero que pronto lo consigan.

jueves, 22 de mayo de 2008

Un buen trabajo


Tener papeles o no tenerlos: he ahí la cuestión. Hace poco, tuvimos la maravillosa noticia de que tanto Aziz como Ahmed, ambos de Costa de Marfil y los que han sido nuestros primeros amigos africanos, han conseguido un trabajo muy bueno aquí en España. Un trabajo que les permitirá ganar el dinero suficiente para adelantar el regreso a su país y para vivir muy dignamente mientras llega ese momento.

Cuando le transmití mi alegría, me contestó Mamá Afrika:

“Uno con papeles consigue un buen trabajo... es una alegría, es verdad, para mí como si me hubiera tocado un premio en esa lotería a la que nunca juego. Pero, todavía quiero que Mendi y Bass vivan juntos, porque se llevan muy bien. A ver si hay por ahí un piso de una o dos habitaciones baratito. Y una tele para Lahun, que es el más viejito y está muy solo, y trabaja, tan lejos de su familia, para que su hijo estudie. Y algo para Moussa: de soldador, en la construcción, en un restaurante… en lo que sea, que ese vale para todo. Cuando le pregunté en qué ciudad española iba a vivir, me dijo que quería cerca de mí, a ver si puede venir.

Como dijo Aziz: “El mejor trabajo será el primero que consiga en Castro”. Pero no se puede elegir, hay que ir donde te necesitan. También quiero que Richard tenga un sueldo digno... ¡y que lo cobre! Y Steve, que ha sufrido tanto en su país, Sudán, que dan ganas de abrazarlo para que se le olvide todo lo malo; quiero que se gane la vida, sólo eso. Y Sidia y Alassana, que son tan jóvenes y tienen tanta ilusión. Y Omar... Y Yusuf...Y Seni... Y Sedina... Hoy me ha llamado Aladdi, está en Cataluña, no trabaja... Esto es terrible”.

lunes, 12 de mayo de 2008

Minihistorias de Afrika: contrastes

- Comentario de un musulmán viendo la Pasión Viviente de Castro: “Qué malos fueron todos con Jesús”.


- Un africano viendo el Puente Colgante de Portugalete: “¡Hay que ver que bien trabajan los blancos!”

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Fui a ver la exposición de Cruz Roja y fue tal como me había imaginado: a pesar de ser un montaje interesante, digamos que lo que una muestra así te puede transmitir sobre la inmigración y sobre el problema de los cayucos, no sería ni un 1% de lo que te puede transmitir una conversación de cinco minutos con un inmigrante. Ellos sí que cuentan bien... No obstante, todas las iniciativas cuyo objetivo sea dar a conocer, sensibilizar, crear conciencia social... evidentemente, son un acierto.

Elena.

lunes, 5 de mayo de 2008

Minihistorias de Afrika: integración


En las fiestas de Bilbao, un ivoriano compra una ikurriña y el vendedor le pregunta que de qué país es. Le contesta: “Soy vasco”. Evidentemente es africano y el vendedor insiste: “Pero, ¿de qué país vienes?”. “Ya te he dicho de dónde soy”. Ante la incredulidad del chico, le aclara: “Mi amatxu es vasca, entonces… yo soy vasco, ¿no?”. Paga la bandera y se va.

Y así se quedó el vasco blanco, sin saber dónde había nacido el vasco negro.

miércoles, 30 de abril de 2008

Andar en círculos



Tres años penalizados. Son ilegales y no pueden trabajar durante tres años. ¿Pero qué se supone que deben hacer? Una vez finalizada la acogida de Cruz Roja van a la calle. Conseguir trabajo y casa es muy difícil.

Hace dos semanas, Kafumba nos habla de un feriante que necesita tres chicos para el verano. Hablamos Ogando, Rosa y yo con Said, un marroquí que ha trabajado en la feria y nos dice que el trabajo es bueno. Said llama al feriante; es un portugués que está en un pueblo de Zaragoza reparando los tiovivos y que va a recorrer Navarra, La Rioja y País Vasco hasta octubre. Tiene prisa, necesita que vayan ya. Como a Sidia y Alassana se les acaba la acogida, les proponemos probar este trabajo, mientras encontramos otra cosa mejor. Parece un buen plan porque no tienen que pagar casa, comerán con los feriantes y les pagarán 500 euros al mes. No nos fiamos mucho del tipo de vida, así que les advertimos que si no sale bien pueden volver. Todos tenemos miedo. Mi marido le enseña a Alassana un tiovivo y autos de choque en el ordenador. Nunca los ha visto pero le decimos que es para fiestas y que los utilizan muchos niños.

El día antes de marchar, Alassana lloró cuatro o cinco veces, cada vez que se despedía de algún amigo. Sacudía la cabeza, me miraba y decía: “Yo no veo más tú”.

Cuando Cruz Roja les prepara la salida, cogen el autobús con destino Zaragoza. Estoy en Málaga y no dejo de mirar el teléfono. Llamo a Sidia. Ya están en la estación de bus en Zaragoza pero no está el feriante. “Llámale”, le digo; quizá él esté dentro y ellos fuera, o al revés. Media hora después, de verdadero arrepentimiento, Sidia me dice que ya ha llegado el señor. Respiro profundamente aliviada.

La alegría dura poco. Por la noche me vuelven a llamar y me dicen que muy mal. Tienen que dormir en la cabina de un camión con los pies en el salpicadero. Sus bolsas están en el coche porque no hay sitio donde dejarlas. Han cenado una barra de pan. No tienen ni agua para beber. No hay servicios. El camión tiene un cristal roto por donde entra el frío.

“¡Mamá, no puede duchar! ¡Aquí no hay niños!”. Intento que se queden el fin de semana. Están en un pueblo reparando y pintando las atracciones, y van a ir a Beasain, en Gipuzkoa. Me llama el feriante y me dice que lo que pasa es que no quieren trabajar. Yo le hablo de las condiciones en que van a vivir y él le quita importancia a todo. Supuestamente iban a dormir en una caravana y comer y cenar con ellos. Los 500 euros se convierten en 400.

Llamo a los amigos de Castro y a mi hija; si van a volver hay que ayudarles. Elena, mi eficiente colaboradora, me dice que, si volvieran, la policía municipal de Santander les mandaría a un albergue donde podrían estar cuatro días. Cantabria Acoge estudiaría su caso y parece que hay un lugar donde pueden vivir hasta que encuentren trabajo. Si se tuvieran que quedar en Castro, les ayudaríamos, y mi increíble hija les ofrece su piso, sin estrenar, pero medio vacío.

El feriante se resiste a llevarles a la estación. Los necesita y está fastidiado. Cuando se decide es tarde y Sidia y Alassana pierden el autobús. Pasan la noche en la estación y a las seis de la mañana salen rumbo a Castro. Mi admirado Juan Ogando les lleva en su coche al albergue, donde sorprendentemente les han acogido por unos días más.

No sé cuántos bares, restaurantes, tiendas hemos visitado pidiendo trabajo. La respuesta siempre es no. Sin papeles, no. Lo entiendo, se arriesgan a pagar una multa. ¿Y entonces?
Han pasado cuatro meses, faltan 32 para completar los tres años de penalización. ¿Alguien tiene una solución?
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