
Tengo el placer de presentaros a Richard Gabriel Mpal. Este senegalés es una joya. Quien le conoce le quiere. Es educado, elegante, discreto, trabajador, agradecido... de esas personas que le caen bien a todo el mundo.
En agosto cumplió 24 años. Vivía en la medina de Dakar, y a los 16 años un comerciante le sacó de la escuela para que trabajara con él. Lo hizo porque le veía honesto. Este hombre trabajó con dos socios de los que se separó y, como tampoco había ido a la escuela, contrató a Richard. El señor Diallo compraba aletas de tiburón a los pescadores y se las vendía a los chinos. Richard recorrió la costa de Senegal hasta Liberia, trabajó mucho en Gambia, comprando y enviando la mercancía en avión a China.
Pero el negocio no iba bien, y Richard intentó montar el suyo propio. Invirtió sus ahorros en un cayuco para pescar que se fue al fondo del mar y se quedó sin nada. Los chicos que volvían de Europa llevaban dinero a casa y su madre Mathilde, preocupada, le advertía que no se le ocurriera a él, que muchos morían en el mar. Pero no vio otra salida a su alrededor y planeó su marcha en secreto. Desde Canarias llamó a su madre y a Mamayeli, su novia, para decirles dónde estaba.
Su viaje duró once días y fue muy duro. Llovió durante cuatro días, Richard sólo llevaba una camiseta, y recuerda el frío, la mala mar, el no poder dormir; pero, sobre todo, hay algo que a veces le despierta todavía -y ha pasado un año-: los cadáveres flotando en el mar de tres compañeros de viaje.
Richard me llama "ama". Una vez le dijo a su madre que tenía otra madre en España y dice que se puso muy contenta. En su casa viven su madre, su abuela, su tío y sus hermanos de 14 y 18 años, que están estudiando. Tiene también una hermana casada. Su padre murió. Su familia estará más tranquila al saber que su hijo tiene amigos en España, y para los que le conocemos es un placer el que forme parte de nuestras vidas.
Richard trabaja en la cocina de un restaurante. Desde hace unos días tiene un nuevo compañero de trabajo. Se llama Bass y -¡lo que es la vida!- trabajaron juntos en Senegal. Llegaron a Canarias y un mes después a la península, con un año de diferencia, para acabar viniendo a la misma ciudad y trabajar en el mismo lugar. Curioso, ¿no?