jueves, 22 de enero de 2009

Nostalgia



Van pasando los meses, y los africanos, como en una carrera de obstáculos, sortean las vallas de la vida. A veces pienso que es milagrosa la forma de superar las dificultades. La actitud es muy importante. A mí me dice uno que se ha quedado sin trabajo y siento angustia; ellos sonríen y no pierden la ilusión.


Entre ellos se visitan, se ayudan, se apoyan. No hay sitio para la depresión y pocas veces te dejan ver la nostalgia que sienten. En realidad sólo la he visto tres veces. El otro día Mendi estaba escuchando música de su país y decía que lo echaba de menos, que si pudiera ir de visita sería feliz, "pero trabajar aquí, porque allí poco dinero mama", decía.


Otro día vi nostalgia y tristeza en Alassana recordando a su madre, Tunko. Se tapaba la cara y sacudía la cabeza: "Me encantaría verla", decía. A mi querido ... (mejor no digo su nombre) le marginó en el trabajo un pariente de su jefe. Lo pasó mal y no se atrevía a contarlo. Cuando me lo dijo le salió todo el dolor, y lloraba y decía: "Quiero ir a África ahora, ahora, ahora". Bueno, eso no era nostalgia, era rabia. Me habría encantado agarrar amenazante al racista por el pecho y preguntarle si se creía superior. Y os aseguro que soy tranquila y en absoluto violenta.


Esa actitud, esa tranquilidad, comprendo que es muy útil ante las dificultades e intento aprender a usarla, a la vez que yo les acelero un poco y les meto prisa para que pinten el piso en dos días en vez de en cuatro.

martes, 20 de enero de 2009

Mudanza



El año no ha empezado mal. Los chicos que se llevan bien -Mendi, Richard, Bass, Aziz y Mustafá- y que estaban en cuatro pisos diferentes, por fin están juntos. Para mí también es muy cómodo no tener que andar de casa en casa cuando les llevo cosas. Estoy contenta, aunque los traslados son terribles. Buscamos los alquileres más baratos y por eso no podemos exigir mucho. Mejoramos los pisos en cuestión de limpieza, muebles y enseres, y os aseguro que es mucho curro.


También vivimos situaciones divertidas. Una amiga nos ha dado un somier y un colchón de 90 cms., y tendríais que haber visto a Mustafá con el somier en la cabeza y a Aziz con el colchón, de noche por las calles de Castro, llevando la cama de su amigo Richard que estaba trabajando. Otro día nos dieron un armario metálico y fueron seis africanos, alguno vestido con ropa exótica de Mali, arrastrando el armario sobre una plataforma con ruedas.


Yo no lo vi porque estaba en el piso, pero mi amiga Mari Carmen les acompañó y dice que era un espectáculo curioso. Como el armario no cabía por los recodos de la escalera, lo tuvieron que desmontar en la calle, y los conocidos que pasaban y les veían dentro soltando tornillos, me preguntaban si estaban saliendo del armario. "Saliendo y entrando", les decía yo.


El armario es para Bass y le ha gustado tanto que dice que se lo va a llevar a África cuando vuelva. Tenemos alfombras, mantas, lámparas, televisión, sofás, mucha gente ayuda con comida y tenemos salud y alegría. Sí, podemos decir que el año no ha empezado mal.

jueves, 8 de enero de 2009

Madre no hay más que una



Hoy tenemos doble motivo de celebración: es el primer aniversario de este blog y es el cumpleaños de su alma mater, Mamá Afrika, mi madre, la madre de mi hermano y la madre "postiza" de mis decenas de hermanos africanos. ¡Zorionak, amatxu!

Espero poder felicitarte también por aquí durante muchos años y que las historias africanas nos sigan acompañando de por vida, siempre que estas sean alegres y podamos ir desterrando poco a poco a las más tristes. Algún día, mi regalo de cumpleaños no será un blog, como lo fue el año pasado, sino un viaje a África. Algún día.

miércoles, 7 de enero de 2009

La ilusión



Qué mejor manera de empezar 2009 que haciendo realidad los sueños de los niños: conocer a los Reyes Magos y a sus pajes. La ilusión y la emoción duran muy pocos años, por eso es tan bonito participar de la fantasía navideña por excelencia. Sidia nos hizo el favor de hacer de paje a domicilio para las sobrinas de Iker y fue una gran experiencia. Él actuó muy bien y ellas están deseando contárselo a sus compañeros de clase, pero, como son muy listas y saben que nadie las creerá sin pruebas, han pedido copias de las fotos que hicimos a sus padres.

Richard fue Baltasar para los niños castreños. Cómo no iba a hacerlo genial si tiene la sonrisa tatuada en la cara, aunque su vida esté llena de dificultades. Otros amigos africanos hicieron el papel para el Belén Viviente que organiza en Castro la Asociación Cultural Pasión Viviente.

Los inmigrantes nos ayudan a mantener la ilusión de los niños, aunque ellos crean en otro dios. Mientras tanto, los adultos tenemos otra ilusión, la de agarrar el 2009 con nuevos ánimos y proyectos que nos devuelvan la esperanza de ir construyendo a pedacitos una sociedad mejor, más solidaria y generosa, menos egoísta. Seguimos siendo soñadores, afortunadamente.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

¿Buscamos la felicidad?



Estos días, varios de nuestros amigos africanos reparten felicidad a los más pequeños vistiéndose de Baltasar y recreando la fantasía navideña, aunque alguno meta un poco la pata:
Niño: - ¿Y tú de dónde vienes?
Baltasar: - De América.
Máma Afrika, por lo bajini: (-Pero no les digas eso, tú vienes de Oriente, ¡de Oriente!).

Anécdotas aparte, podemos echar la vista atrás y decir que, para nuestra pequeña causa, 2008 ha sido un buen año. Uno de nuestros amigos, que es de Costa de Marfil, estrenará 2009 con su nuevo DNI español en el bolsillo, un documento que es el pasaporte al futuro: al suyo y al de su familia. El DNI de los extranjeros empieza por X, como si así quisiera marcar desde el principio a los que vienen de fuera. Pero abre puertas y ventanas, dándole a su poseedor un soplo de esperanza. Ayudé a nuestro amigo a hacer un currículum vítae. Con su experiencia, los cursos de formación que aquí ha hecho y los cinco idiomas que maneja con increíble soltura, espero que encuentre el mejor de los trabajos. Se lo merece.

Los demás siguen viviendo entre empleos basura (pero basura de verdad), cargas pesadas y la inseguridad de no saber si mañana tendrán dinero para el alquiler o para comer (porque este y no otro es el orden de sus prioridades). Y aún en esa situación, nos regalan sonrisas y abrazos como si les sobrara la alegría. Podemos ir viendo cómo ellos construyen su propio camino a la felicidad mientras nosotros, los que estamos al otro lado de esa frontera que nos divide entre legales e ilegales, buscamos también el nuestro.

Ayer leí un interesante artículo sobre las claves de la felicidad según la ciencia (sí, la ciencia). Escribe Mónica Salomone en El País: "El altruismo pesa más que el hedonismo a la hora de conseguir satisfacción". Y sigue: "La gente feliz no es egoísta; la literatura sugiere que tienden a ser relativamente más cooperativos, caritativos y centrados en los demás". Si que lo digan los científicos sirve para que más personas se animen a echar un cable a los que lo necesitan, este estudio habrá merecido la pena.

No me queda más que desear que, en 2009, seamos un poco más felices. Todos.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Leer sobre Afrika 4



El joven que hizo la luz en África

EL PAÍS SEMANAL, JESÚS RUIZ MANTILLA 14/09/2008

En Malawi, sobrevivir es ya una hazaña, pero William Kankwamba no es de los que se resignan. Ha construido un sueño: un molino que da luz a su pueblo. Apenas hay fotos de él, pero en África se ha convertido en un héroe.

Kasungu (Malawi), el futuro es muy oscuro. Los niños tienen escrito el destino en la frente: trabajar la tierra, como sus padres y como los padres de sus padres... Con suerte, si la sequía no les aniquila el maíz, los granos de soja o el tabaco, comerán. Si no, se verán obligados a reducir las raciones a una al día y... de forma escasa.

Pero hay jóvenes que no parecen dispuestos a resignarse a ese incierto porvenir. Como William Kankwamba, nacido en 1987, el chico que en mitad de esa oscuridad perpetua quiso emular al gran Thomas Edison e hizo la luz en su pueblo para asombro de los suyos. Lo consiguió casi solo, sin haber visto en su vida un iPod y sin saber lo que era navegar por Internet. Con la imaginación, el sueño y el arrojo que le llevó a construir un invento propio: el molino rudimentario que le ha convertido en el héroe de su barrio y ahora de todo un continente.

martes, 9 de diciembre de 2008

Vergüenza


No creáis que ya no hay historias que contar... no sé si habrá algún día en que no tenga contacto telefónico, encuentros en la calle o visitas con los africanos.
Hay historias que contar. Es sólo que la situación es mala y me cuesta contar tristezas, pero es lo que hay. Un chico se queda sin trabajo y se va sin cobrar los dos últimos meses. Sus compañeros de piso le pagan el alquiler y le dan de comer. Voy a ver al empresario, que no tiene intención de pagar, y que dice que le ha tenido por compasión y que no le debe nada. Le dejo con la coronilla de santo que se ha colocado. Siento indignación y vergüenza.
¿Recordáis al camarero que me ayudó en la jaima a principio de verano? Pues ha trabajado días sueltos desde entonces. Hace un mes que está en la construcción, pero debía tres meses de alquiler. La señora con la que comparte piso le exigía el dinero y él agachaba la cabeza y callaba. Pedí una ayuda para él. Ha comido gracias a la caridad de los amigos. Si no hay ingresos las deudas se hacen cada vez más grandes. Intentamos por el bien de todos que no sea así... pero son demasiados. Maldito dinero.
He recibido un mensaje de uno que se marchó a Torrelavega. No le dieron el asilo político y al acabar la acogida se fue a vivir con un amigo. Me pide que vaya a verle, dice que cada día es un infierno para él. Por favor, que cada uno piense en un joven de su familia. Hijo, sobrino, primo, nieto. Imaginen que está en un país extranjero sintiéndose así de mal. ¿Pero qué estamos haciendo? ¿Cuántos habitantes tiene Torrelavega? ¿No habrá ni una persona que se acerque a este muchacho? Tanto discutir sobre los símbolos religiosos... ¿y el amor al prójimo?
Ha vuelto un chico de Guinea que ha estado trabajando 9 meses en Cataluña y Murcia. No sabe leer. Me decía que sólo una mujer le había ayudado, enseñándole las letras. ¡En 9 meses sólo una persona!
El otro día, en la cola del supermercado, una señora hablaba de la crisis y de lo mal que lo tiene nuestra juventud. Pobrecitos, decía, no se pueden comprar un piso, la cosa está muy mal. Y yo pensaba en el botellón, en las cenas, despedidas de solteros con viaje, bodas con modelo nuevo en cada una, fines de semana en casas rurales, vacaciones, salidas a esquiar, los armarios rebosando ropa, peluquería, solarium, depilación, gimnasio, cine, copas, tabaco... Y pensaba después en esta otra juventud que se conforma con comer, pagar el alquiler y mandar cien euros a su madre.
¿Sabéis que me dijo un chico de 22 años de un compañero que tiene papeles y trabaja fijo? Dijo: "Es rico porque come todos los días fruta y pollo". Y yo, horrorizada, le pregunté: "¿Pues qué comes tú?". Y me dijo: "Arroz, patatas, alubias...".
Yo, en un autobús, recogí una vez unos 300 euros para comprar lotería. Si hubiera pedido para ayudar a los necesitados no habría sacado ni el diez por ciento. Nuestro defecto, nuestro pecado: el egoísmo. Y nos creemos buenos. Si nos preguntan "¿Te consideras buena persona?", seguro que casi todos decimos que sí.
Viene la Navidad... reflexionemos.

martes, 25 de noviembre de 2008

Música e inmigración

El sábado estuve escuchando a Ismael Serrano en concierto y me acordé del blog:



Zamba del emigrante
(Rodolfo Serrano - Ismael Serrano)

Tengo que partir, mi corazón,
antes que yo otros se fueron.
Todos saben que las aves migratorias
siempre encuentran el camino de regreso.

No llores más, mi corazón,
que yo no busco el olvido.
Sólo busco futuro y horizonte,
el faro que orienta al náufrago perdido.

Sube al ómnibus de Zitarrosa
una mañana de domingo,
aquel que nos llevaba al cerro.
Buscarás en la ciudad dormida
el sueño que tuvimos siendo niños.

Regarás bien, mi corazón,
nuestro jardín y los recuerdos.
Y cuando pasees por el mercado
brindarás a mi salud con medio y medio.

Volveré muy pronto, mi corazón,
y sanará el barrio enfermo.
Todos saben que las aves migratorias
siempre encuentran el camino de regreso.

Para escucharla: http://es.youtube.com/watch?v=89uR9JMxNlQ

viernes, 7 de noviembre de 2008

De visita 1



Una mañana de jueves me fui con Sidia, Aziz y Ahmed a una residencia de Portugalete para acercar a los abuelos a esa realidad de la inmigración y los cayucos que ven en la televisión. Otro motivo, según los trabajadores, era hacerles pasar una mañana diferente, romper la rutina.

Los responsables de Aspaldiko nos recibieron con muchísimo cariño, el mismo cariño que vi que sienten por los abuelos. Una periodista hizo preguntas a los africanos para presentarlos y dirigir la mesa. Y allí nos sentamos frente a unas cien personas que escucharon los motivos, el viaje y las expectativas de un chico de Gambia y dos de Costa de Marfil. La guerra y las penurias que los viejitos sufrieron en su juventud son similares a lo que han vivido los jóvenes africanos y que les han impulsado a huir y venir a Europa.

Me emocioné dos veces. Cuando uno de mis chicos dijo que su prioridad era encontrar a su mujer y a su hija, y cuando Goyo, un adorable baracaldés, dijo que tenían todo el derecho a intentar mejorar su vida y que eran negros pero iguales a nosotros. Recibió una ovación.

Sidia, Aziz y Ahmed recibieron unas cestas de regalo y los besos de un montón de viejitos. Yo, una novela, besos y una gran satisfacción. ¡Gracias a todos!

viernes, 31 de octubre de 2008

Peligros de la ciudad



Una historia de hace un tiempo...

Rosa me llama y me dice que va a acompañar a unos africanos a Bilbao. Ha venido un santón de Senegal a visitarlos y quieren acompañarle para que siga su viaje por Francia y Alemania. Me ofrezco a ir con ellos. Tengo curiosidad por conocer a ese hombre al que respetan tanto. A la hora prevista aparecen dos de nuestros chicos con una maleta y un señor mayor con el pelo entrecano, gafas de sol, blusón blanco hasta media pierna, collares, y zapatos y calcetines negros. Se le nota el rango, tiene porte y dignidad. Le advierto que lleva suelto el cordón de un zapato, se inclina para atarlo, pero uno de los africanos se agacha rápido y solícito para ayudarle.

Nuestros dos amigos y el santón viajan en la parte de atrás y nosotras delante, intercambiando miradas de asombro y complicidad.

El venerado señor no va a la estación de autobuses, como creíamos, sino que va a dormir con unos amigos que tienen una tienda. Llegamos a la calle en cuestión y nos despedimos del santón. Los chicos le acompañan y le llevan la maleta. Les advertimos que no tarden mucho porque es un sitio donde nos sentimos incómodas. Rosa y yo nos encerramos en el coche. Hay movida, bueno, sabemos por el periódico que en esta zona casi siempre la hay.
Vemos por el retrovisor que tres policías vienen por la acera. Patrullan de tres en tres, como en el Bronx. En una rueda del coche aparcado delante del nuestro, un chico deja algo y se sienta en una ventana. Los policías nos miran. ¿Pensarán que hemos venido a por droga o a buscar sexo? Cuando se alejan, el chico recupera lo que ha dejado y se va. Viene una ambulancia. Están la policía municipal y la ertzaintza. Un chico en silla de ruedas se para, busca y rebusca algo, parece que no lo encuentra... y de repente... ¡se levanta y ni siquiera cojea! Se vuelve a sentar y se marcha empujando las ruedas.

Rosa y yo alucinamos. Llamamos a nuestros africanos, tardan demasiado, y queremos irnos cuanto antes de allí. Aprovechamos el viaje para que uno de ellos compre bolsos en los almacenes de los chinos y volvemos a Castro. Bendito Castro.
Pienso que los africanos que viven aquí están bien. En las ciudades no les queda más remedio que vivir en los barrios pobres, donde se juntan las miserias y los peligros. Agradezco más que nunca la calidez del trato humano. Que Aitor cruce la calle para saludarlos, que Jose les lleve a pescar, que Alassana vaya a saludar a Elena y a Kertxo y diga "yo muy feliz ahora", que tengan amigos, que estén integrados. Estoy encantada porque vivimos aquí.
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